miércoles, 25 de noviembre de 2009

Sexo Tántrico: el arco iris de la sonrisa vertical

(por Pepe Jot)


Ahora que hacen 33 grados en Santiago, ando más caliente que nunca. Y Chile también. No dejo de mirar minas ricas en la calle y ellas coquetean de lo lindo, ahora con menos ropa. Después de mi húmedo polvito mañanero, con la incondicional (la cinco dedos) parto agradeciendo a mis lectoras (es) que me han escrito sugiriendo temas y apoyando mi humilde labor. Una de mis nuevas fans propuso el sexo tártrico, otras las orgías, el sexo lésbico y la atracción de los hombres hacia las mujeres que se besan. Una detractora, Dominique escribió desde Paris apelando a un solo vocablo: ¡Roto!. Te mando un beso, te lo agradezco: estoy a favor de la libertad de expresión y respeto la diversidad de opiniones: no te olvides, mi sección se llama “Sexo con Humor”, nunca pierdas “eso”. Me comprometo a contestarles a todas (os) los que me escriban a mi blog. Basado en ustedes, les narro esta experiencia de calor, humedad, sexo, carne y hueso recién experimentada coincidente con sus peticiones sexuales.

En mi calidad de Sexólogo, me invitaron a pasar un week-end en torno a una maratón de yoga y sexo tántrico. El lugar del magno-evento: una espaciosa parcela en el Cajón del Maipo, cercana a la frontera con Argentina con cien invitados cosmopolitas: mucha farándula, gente famosa de la TV, empresarios exitosos y uno que otro político influyente, todos becados por la gentileza de la chequera de un multimillonario ecologista Green Peace. Me topé con colegas de Brasil, Argentina, Ecuador, Paraguay, Colombia, Venezuela, México y Chile. Dentro de la delegación de comensales existia un simpático grupo de gays y lesbianas, de diferentes edades. El cuadro plástico de dos fogosas tortilleras, les puso, a los “pajaritos nuevos”, la sangre en orbita, en placida ebullición. La dupla de feministas-talibanes- shiitas, se introdujeron, mutuamente, sus largas lenguas de serpiente hasta las amígdalas, poseídas por el sopor del placer carnal sin limites.

Frente a nosotros, la Cordillera de los Andes sacude las caderas blancas y tres cóndores en extinción, se contorsionan eróticamente en el cielo patrio. Me siento feliz, en éxtasis, agradezco estar vivo en el ahora, aquí.

“Tantra” tiene su origen en dos palabras milenarias del sánscrito cuyo significado es “expansión y liberación”. Es una forma de enseñanza budista e hindú que considera el sexo como una forma de expansión y exploración de la espiritualidad.

El Tantra yoga se relaciona con la naturaleza y las energías que la rodean, y se sirve de técnicas que pertenecen al Hatha yoga y al Kundalini yoga. Los practicantes de yoga tántrica suelen utilizar la meditación en ceremonias de purificación y también para llevar a cabo algunas técnicas para la sublimación de la energía sexual y su conversión a energía espiritual, es decir, la instrumentalización ancestral del acto sexual terrenal. En el Sexo Tántrico se utilizan los cinco sentidos del cuerpo hasta el extra-límite, su filosofía se basa en la búsqueda orgásmica: el placer individual y el de la pareja, como un solo cuerpo, como una gran y jugosa matriz.

Para los “solos”, hicieron un sorteo. Por mágico destino, me tocó de pareja tártrica una sensual chica de veintitantos, llamada Isidora: !que bello nombre¡. Al observarla, veo por primera vez a la mujer más hermosa del universo, con los ojos más ardientes del Firmamento. Su belleza duele, da miedo. Siento ganas de besarla intensamente en la boca. Isidora, la “principiante”, utiliza el nombre místico de “Estrella Luminosa”. Me han pedido que sea su maestro sexual. Debo sanearla de un profundo dolor: la pus del despecho de amor. Con solo verla, me he enamorado loca y platónicamente de la luz que fluye de su sonrisa “discola”. Como un esteta, contemplo su anatomía, saboreando, de paso, la miel espiritual de su aura. Es infinitamente deseable. La hermosa Isidora, irradia una potente sensualidad animal: ramilletes de sex-appel fluyen de sus poros. Es un imán de amor y emocionalidad. Tiene la piel morena esculpida con rayos láser. Todo es sublime en esta Diosa con rasgos polinesios. ¡Rica por delante y por detrás! Sublime desde las orejas, la frente, la cuenca de los ojos, los pómulos, la nariz, la comisura de los labios, las manos, los brazos, pasando por el cuello, los hombros, la espalda con el tatuaje de una letrita japonesa impresa en el omoplato derecho, los senos, el ombligo, las caderas, los muslos, los glúteos, los talones, hasta llegar a la planta de los pies.

Me presento con una gran sonrisa. Isidora, me abraza por largo rato, oliéndome el cuello, como una felina en celo. Somos, tal para cual: dos chispas de pasión, hambrientas de caricias, deseosas de intercambiar la pirotecnia de las cosquillas technicolor, de exprimirnos mutuamente, sin culpas ni tóxicos caldos de cabeza religiosos, económicos, políticos o sociales.

En lo personal, sin ser pedante, tengo conocimientos avanzados en sexo tántrico: puedo contener la eyaculación por varias horas seguidas y tener orgasmos intensos, gracias a ello. Lo más difícil es conectarse químicamente para que esa sintonía sexual funda los orgasmos en una sola y gran cosquilla orgásmica con tu pareja, paralizando los fluidos.

A la guapa Isidora y a mi, nos destinaron la última cabaña del lugar, la más solitaria. Dejamos nuestros bolsos, nos pusimos nuestras batas y provistos de chalas y toallas, partimos a darnos un gratificante baño de aguas termales. Llegamos hasta una piscina de piedra. Nos sumergimos a más de 40 grados en una sopa de sales minerales, exquisita. Nos abrazamos, nos besamos, con ternura, sin prisa ni ansiedades de ningún tipo, focalizando las caricias. Isidora trepa sobre mi. Mi alumna estrella, está excitada por el calor y la humedad, interna y extrena. Su energía sexual me provoca una gran erección. La penetro, rítmicamente, con maestría y delicadeza. Isidora se estremece de placer, embriagada por mis besos. Està gemebunda. Continuo controlando la eyaculación, fundiendo mi espera con el espacio y el tiempo. De forma consciente, le enseño a activar su Punto G: una apretada “mano de gato” se apodera, placenteramente, de mi hinchado miembro viril. Isidora revienta en mil pedazos en un “arcoiris de sonrisa universal”. Clava sus uñas en mi espalda sin provocarme el menor daño, brindándome su corazón de cristal, de cuarzo blanco. Me acoplo a su orgasmo, sintiéndome libre y esclavo. Bebo en sus labios, la hormona rebelde hecha con cosquillas de fuego y frenesí. Con sonrisa de sandía, agradezco el orgasmo recién regalado con ternura por Estrella Luminosa hacia mi ser erótico. Hago el signo de Namasté con las manos que significa el “Dios en mí ve y honra al Dios en ti”. Hemos iniciado una relación efervescente, transplantado la pena en placer, alejados de la esgrima sexual, bàsica.
Salimos desnudos del agua sacando vapor. Pasamos de la Era del Fuego a la Era del Hielo. El frío lengüetea nuestras pieles. Procedemos a cubrirnos los cuerpos desnudos con las batas.

Temblando, corremos, cogidos de una mano, como dos enamorados. Participamos en la Clase de Bikram Yoga en una sala calefaccionada a 42 grados. Nos ponemos nuestros respectivos trajes de baño marca Shakti. Isidora cubre sus generosas curvas con un short café con corte a la cadera y un peto diminuto, con delgados tirantes. Se hace un moño torniquete, tipo tomate. Se ve preciosa como una modelo pascuense. Acostado sobre la alfombra, le contemplo su hermoso culo, con devoción ancestral. Al percatarse, Estrella Luminosa sonríe, intensamente con mucho glamour.

Beso la risa tántrica de Isidora y ella, apasionada, se traga mis labios con su boca carnosa, paradisíaca. Estamos acostados sobre mat de cabeza a unos grandes espejos, sin dejar de mirarnos. Hay unas quince parejas mas, no pescamos: nos deseamos, apasionadamente. El yogui comienza con los ejercicios de respiración Pranayamas, una manera de prolongar del aliento y su restricción. Isidora realiza magistralmente las veintiséis posturas sanadoras. Es una profesional ejecutando el arco parado y el camello. La clase suda pedazos de corazones rotos, pulmones, hígados, lágrimas, abandono, estrés, obsesiones múltiples. El calor nos derrite el ego. El profe abre las puertas unos segundos: el aire helado penetra en la sala lengüeteándonos los cuerpos hirvientes. ¡Bendido tutifruti de sanación!: calor, humedad, cuerpos desnudos, sexos hirvientes sacando veneno, toxinas y hierro por los poros.

Isidora y yo experimentamos tres días inolvidables de amor puro. Mucho sexo sano, yoga, comida vegetariana, aire puro, ternura. Descubrí algo mágico-surrealista en Estrella Luminosa: cambia la tonalidad de sus cabellos, camaleónicamente. Al amanecer, su pelo negro azabache muta a una tonalidad de rizos amarillos frente al sol y al atardecer, su cabellera se torna de color rojo cobrizo. Isidora es de otro mundo. ¡Tuve el mejor sexo de mi vida con una “extraterrestre” que habita en el azul del crepúsculo del “Coño Sur”! Isidora: ¡te amo, locamente! Somos almas gemelas. Mi nota final para ti: “un hermoso 7” en tu ombligo. Próximo tema: “Zonas Erógenas, partes del cuerpo que te excitan”. Escríbeme, dame tu opinión, cuéntame tu historia. Besos y abrazos, tu fogoso doctor Pepe Jot.

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