miércoles, 30 de diciembre de 2009
RADIACION ULTRAVIOLETA EN EL MIOCARDIO
El 21 de septiembre comenzó formalmente el inicio de la Primavera en Chile. Y una bella modelo en su rol de metereologa de un canal de TV comenzó a darle al tema de la “radiación ultravioleta” con voz de alarmista. Mirándole las generosas curvas anatómicas me pregunté cuantos corazones ha roto con su radiación corpórea y su corta edad. Le puse al bombon sexy de nombre ficticio Violeta, la Ultravioleta de la Caja Idiota. Como un anónimo teleespectador le encontré onda de dermatóloga: está más preocupada de las cremas y los bloqueadores solares que del clima y el tiempo del terruño patrio. El tiempo y el espacio van juntos y son inseparable como lo dijo Einstein. Y la bella musa Ultravioleta con su “espacio hablando del tiempo” sin conocer a Albert. Ella sabe que vale oro gracias a su cuerpo y que se merece ese nicho al final del noticiero. Predica sobre la radioctividad teniendo conciencia de que provoca algo peor que eso en nosotros los varones frente a la pantalla. Ella genera la peor de las radiaciones: la calentura virtual. Y eso si le sube la temperatura al termómetro de los corazones tristes de los esclavizados por la tele analógica que será en tres años digital. No importa que los ejecutivos se sobajeen las manos al final del día gracias a los sondeos o mediciones del rating on line. Más que menos pertenezco a la masa de individuos llamados "público", audiencia, triturados por el people mater. Ufff, me duelen las minas ricas inalcanzables: soy incapaz de negarles mi sintonía y menos, la radiación ultravioleta de mi corazón. Jajajaja.
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