(por Pepe Jot)
Hoy abordaremos el tema propuesto por una lectora: “Sexo y Olores”. Podríamos partir preguntándonos: ¿Qué función desempeñan los olores corpóreos transformándose en potentes estimulantes y afrodisíacos en los seres humanos?
Los olores corporales desempeñan un papel significativo en la comunicación sexual: son un motor de arranque, el necesario pre-ambulo para la copulación. Los seres humanos reconocen y se excitan gracias a los olores que emanan de las diferentes partes del cuerpo como las denominadas feromonas contenidas en el sudor de hombres y mujeres. Y que decir con los fluidos de la entrepierna: son una bomba explosiva que activan todo tipo de sensaciones y emociones. Olores: el halo radiactivo de la calentura.
En Paraíso Escondido, una paradisíaca playa azteca, me involucré sentimentalmente con Dominique, una joven y bella francesa mochilera. En un ardiente verano, bebimos mezcal en torno a una fogata hecha con cocos secos. Bajo la luna llena, interpretamos un afeirre en do mayor, transformándose en una noche mágica para ambos. Fuimos testigos de una escena de la naturaleza inolvidable: el desove de una docena de tortugas milenarias llamadas caguamas. Al igual que otras especies de tortugas marinas, es difícil determinar la edad en que la caguama llega a la madurez sexual; sin embargo, estudios han estimado que alcanza la madurez sexual entre los 16 a 40 años. La tortuga caguama anida entre cuatro y siete veces por temporada, pero no anida todos los años - solo vuelve a poner en intervalos de dos años o mas. El período entre cada nidada es de 12 a 14 días. Cada nido tiene entre 100 a 130 huevos, con un período de incubación promedio de 60 días. Por desgracia, los pescadores mexicanos les roban los huevos a estos indefensos reptiles acuáticos para comercializarlos con los turistas: los huevos a la ostra (crudos con limón y sal), son muy cotizados para curar la caña mala post farra y potente afrodisíaco.
Antes de comenzar la sesión de sexo fogoso y animalezco, Dominique me olió los sobacos, auto-provocándose un éxtasis tal, que, insólitamente, mojó su entrepierna, con abundancia. Acto seguido: me invitó a olerle las axilas que eran bastante peludas como buena francesa. Se sacó la ropa interior y me hizo saborearle el pubis rizado con mis narices como un perrito mastín. Ese perfume sublime entre orina y lumen de hembra viajera, me excitó como un burro en primavera. La franchute era un culer repleto de feromonas, rebeldes y libertinas. Dominique enterró mi nariz en su coño anaranjado: olía exquisitamente a queso Camberbert-Roquefort. Gracias al tutifruti de olores mutuos, nos transformamos en dos felices máquinas recién aceitadas. Nuestros olores provocaron una serie de reacciones químico-biológicas en nuestro libido. Le besé los senos con devoción tercermundista. Prendidos por la chispa de la pasión, follamos, deliciosamente sin parar, acostados sobre una tela de batik, dispuesta sobre la arena blanca. Plenos, dichosos, felices: intercambiando los fluidos, compartiendo el perfume sexy de nuestros orgasmos.
Exhausta, Dominique se acostó desnuda de espaldas a contemplar las estrellas del Firmamento. Pude observar sus dos sonrisas luminosas: la de la boca y la de la entrepierna. Al ponerse de pie, quedo impresa en la arena su columna vertebral como un collar de perlas pre-histórico.
Cuando he tenido la suerte de viajar a Francia , me persigue ese “perfume sexy” a tortuga marina mezclado con el queso Camembert-Roquefort. Las nalgas a la ostra y los senos con limón imaginarios de Dominique están impregnados en los vagones del metro parisino. Eso me excita, anónima y placenteramente. La bella Dominique, ocupa un lugar privilegiado en la memoria de mis cosquillas sexuales. El paradisíaco olor de sus axilas, el néctar espumoso de su vulva, su saliva hirviente, el lumen brotando de su interior como el Mapocho River navegable: ¡Un placer perpetuo que me acompañará hasta la última de mis re-encarnaciones!
Otro olor que me vuelve loco es el perfume de las mujeres impregnado en sus cuellos. Me recuerda uno de mis libros favoritos: El perfume: historia de un asesino, novela del escritor alemán Patrick Süskind, publicada en 1985 bajo el título original Das Parfum, die Geschichte eines Mörders. Libro que se convirtió en un best seller y que fue traducido a más de cuarenta lenguas en todo el mundo. El perfume, transporta al lector a un mundo con el que no está familiarizado, "el apasionante reino de los olores", a través de su protagonista, Jean-Baptiste Grenouille. Este psicópata trata de hacer un potente perfume sexual-afrodisíaco destilando la grasa y hormonas de las mujeres que acosa y de las cuales se enamora enfermizamente. Sublime: mientras uno lee, pueden olerse las descripciones. Un Libro Mágico, con olores.
La fragancia de los fluidos femeninos, me traen a la memoria, una de mis películas favoritas: Perfume de Mujer. Al Pacino ganó el Oscar por su interpretación de Frank Slade, un ex militar ciego y maniático que se prepara para el último fin de semana de su vida. Al Pacino, interpreta a un no vidente donJuán capaz de oler el apasionante perfume corpóreo de una fémina a distancia. Y que decir de 9 Semanas y Media con Mickey Rourke y Kim Basinger con los ojos vendados. Esa sesión de sexo en la cocina con comida es un clásico: ají, frutillas, crema, hielo: sabores y olores explosivos. Toda mujer desea ser seducida por hombres sensibles, lúdicos, exploradores de emociones nuevas. Las hembras buscan la luz en el olfato. Buscan ciegos- iluminados, machos fogosos que les carguen las pilas con un buen polvo eléctrico, energizante, sexy, tierno y oloroso.
Hablando de “olores nacionales”, no hay nada más chilensis que los olores de La Vega. Todo turista debería olfatear nuestra cultura y modo de ser visitando este mercado de frutas y verduras del Indio Pícaro. Afinando bien los orificios, no falta ese olor sublime de la hembra sexy latina, “la caserita” califa, autóctonamente coqueta y cachera. Como un “vaginauta virtual”, me abro camino entre las axilas depiladas de mis amadas y calientes compatriotas en búsqueda de la mujer de piel aceitosa que perfume mis cosquillas con el arco iris de sus feromonas díscolas. Muchos abrazos y apretones de Nalga para mis caseritas hermosas, las deseo fogozamente: Pepe Jot.
Próximo tema: “sexo, humedad y calor”. Mándame tu historia, anécdota u opinión.
miércoles, 25 de noviembre de 2009
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