
Cuando veas a una mujer llorar desgarradamente porque la relación llegó a su fin, prepárate a morir. Ellas sufren máximo un mes. Luego, ríen a pata suelta. Se compran ropa, van a la peluquería y se ponen a dieta. Para sanearse, en cada happy hour, bar, asado o fiesta, se comen al hombre que se les cruce por enfrente: si es que no lo hacían ya antes cuando estaban contigo. Que no se te olvide nunca: las mujeres nacieron con Licencia Vitalicia para Follar. Tienen la virtud cruel de transformar el dolor en orgasmos y nosotros en un cáncer terminal. Suicida: Antes de volarte los sesos por despecho, piensa en tu amada abriéndole las piernas al universo. Ten valor, cierra los ojos y jala del gatillo. Pobrecito Tu: si decides seguir adelante, deja de lamentarte como un perro, no pierdas el tiempo, obsesiónate de otra concha marina. Masoquista: Volverás al principio de un futuro y destructivo sufrimiento. Que no se te olvide: El dolor es circular y el amor nacalapiriznaca. No existe una medicina para calmar el monstruo que roe las entrañas llamado despecho. No sufras, solo recuerda con nostalgia los efluvios eléctricos de su vulva incandescente que algún día fue tuya. Y si no me crees, saca tus propias conclusiones, desgraciado hombre en pena...de amor.
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